Cultura de Francia

La situación geográfica de Francia le permite acceder a las riquezas culturales de varios países. Esta situación particular y privilegiada se refleja de hecho a través de la cultura francesa de hoy en día, que está influenciada por muchos intercambios interculturales. Sin embargo, ciertos valores, normas y creencias, elementos claves que están en el corazón de la cultura y definen al pueblo francés, perduran. Francia es un país económicamente desarrollado y se beneficia de una larga historia. La arquitectura que se puede visitar paseando por las calles de París, entre otras, y la gastronomía típica de Francia constituyen un orgullo que caracteriza a esta cultura.

Autor: skeeze-Pixabay
Autor: skeeze-Pixabay

La divisa francesa

La divisa de Francia, Libertad, Igualdad, Fraternidad”. Estas tres palabras procedentes de la Revolución Francesa representan un código de conducta para la comunidad en general, lo que favorece las relaciones armoniosas entre los ciudadanos. Como otros muchos países desarrollados, la República Francesa prefiere desde hace tiempo la laicidad a la religión católica, lo que le da un color más moderno, incluso vanguardista.

En efecto, al igual que cualquier sociedad, Francia posee ciertos tabúes, modos de vida y de pensamiento particulares, de esta forma la homosexualidad, el aborto, y la aceptación de diferencias culturales, entre otras, son elementos respetados por esta sociedad evolucionada. Los hábitos de los franceses ya no están controlados por las creencias religiosas sino más bien por el código de conducta de su divisa, estos últimos se concentran más bien en otros aspectos de la vida personal, la familia, el ocio, la salud, el trabajo, etcétera.

Rasgos distintivos de los franceses

El estrés en Francia es un fenómeno cada vez más importante, como en otras partes del mundo por culpa de la crisis económica. A pesar de esto, los franceses siempre se han caracterizado como un pueblo estresado. En cualquier caso, desde el comienzo de la crisis económica, el mercado de trabajo en París es difícil. Los empresarios despiden a mucho personal y tienen miedo de contratar a otros. Esto crea un estrés enorme en el país.

Los franceses son igualmente un pueblo que le gusta discutir y hablar. A veces, sus discusiones pueden ser interminables. A veces podemos hablar de duelo verbal, pero esto es un rasgo de la personalidad distintiva de los franceses. Este pueblo está dispuesto a argumentar para defender sus opiniones. Igualmente, el café es algo sagrado. Bien en el desayuno, o por la tarde, los franceses tienen siempre una taza de café en la mano. En Francia se pasa mucho tiempo en los cafés discutiendo. Francia es además un país de una gran flexibilidad. Es normal que en Francia se anule una cita en el último minuto. Los franceses no tienen la misma noción del tiempo que en los países del norte de Europa, donde es normal estar a la hora y ser puntual.

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