Estrasburgo

Icono del estilo art noveau, esta ciudad fue declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1988, en reconocimiento al legado cultural y arquitectónico que brinda hasta la actualidad.

Estrasburgo ha resistido los embates de la guerra y conservado en perfecto estado sus monumentos, por ello fue la primera ciudad francesa en recibir este reconocimiento.

Su origen se remonta a una leyenda que asegura que la ciudad fue fundada por Trebeta, hijo de la legendaria Semaris de Babilonia, aproximadamente en el siglo 12 a.C.

Su estilo arquitectónico queda de manifiesta en edificios como el Palais des Fêtes y algunos otros en las ubicados en las avenidas Robertsau y Rue Sleidan, Cité Rotterdam y el Quartier Européen.

Pero la arquitectura no sólo destacó en los siglos pasados, en la actualidad edificios como: la Cité de la Musique et de la Danse, el Musée d’Art moderne et Contemporain, el Hôtel du Département y la estación de tren Hoenheim-Nord, obra de la reconocida arquitecto Zaha Hadid siguen poniendo en alto el nombre de la región por su arquitectura.

El estilo medieval caracteriza a esta ciudad ya que contiene aún numerosos puentes, torres y edificios que conservan en magnífico estado, tal es el caso de cuatro torres conocidas como Ponts Couverts, el Barrage de Vauban, la Iglesia de Santo Tomás, la de San Pedro el Viejo, también existen obras de canalización de la época conocidas como los Puentes Cubiertos

Otro lugar imperdible en una visita a esta ciudad es el barrio de la Petite France (Pequeña Francia), pintoresco barrio antiguamente ocupado por pescadores, curtidores y molineros, que es considerado el corazón de la ciudad.

Así como también, otro de los barrios que componen la ciudad cuya fama ha sobrepasado las fronteras, el el barrio Imperial Alemán, cuyo orígenes se remontan al siglo XIX.

Siguiendo nuestro recorrido no es posible dejar de mencionar a la Gran Isla, mejor conocida como Grande île, una isla fluvial formada por la canalización del Río II y la desembocadura del Rin que se enclava en el centro histórico de Estrasburgo.

Tiene su origen a partir de la fundación romana de Argentoratum y la villa medieval de Strateburgus. Al entrar a este antiguo barrio seguramente sentirás como si el tiempo hubiera un giro y te encontrarás en la época medieval. Sin duda un espacio que vale la pena conocer.

En cuanto a la gastronomía de la región, los mejores lugares para degustar platillos típicos de la región son los winstubs, tabernas tradicionales donde se expenden vinos de Alsacia.

Como ya vimos hay opciones para todos los gustos y para todas las edades. Pasear por sus calles, descubrir sus villas, adentrarse en su arquitectura, además de conocer su zona comercial de lujo que incluye establecimientos comerciales y hoteles para todos los presupuestos, es algo que vale la pena disfrutar.

Por todo y mucho más, Estrasburgo es una urbe francesa que hay que descubrir, una ciudad que alberga una encantadora mezcla de historia y modernidad que es necesario mirar con sus propios ojos.

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